lunes, 20 de junio de 2011

PRESENTACIÓN

Escribo con la sangre de mi corazón, tratando de llenar vacíos busco el significado de mi existencia, pongo al descubierto los misterios de mi espíritu indómito.

Para todos los leyentes
ávidos de descubrir un
   sueño que les ayude a sobrevivir.

relato peculiar

Soy un mar de problemas y un universo de penas,
vivo en el mundo de la fantasía y  en el cielo de las realidades,
ando sin rumbo por la vida por caminos conocidos,
existo en el futuro, soy un sueño del presente y un misterio del pasado.

Por el sendero  de la demencia ando a paso firme y con prudencia,
navego en la inmensidad de las pasiones acompañado por la soledad,
vislumbro sonrisas por doquier detrás de una cortina de llantos,
obtengo respuestas infinitas en mi interior, sin haber una interrogación.

Sentimientos malignos muestran su frágil sutileza,
hibridación sombría y diáfana habitan mi entidad,
avernos peligrosos muestran su sutil candidez,
miradas iracundas y palabras silenciosas manifiestan mi amistad.

Soy un errante de la noche y habitante de la alborada,
encerrado en mi interior ando libre por el mundo,
un libro cualquiera es el amigo inseparable de este soñador,
el celuloide creó en mí, vastedad de fantasías y quiméricos ideales.

Soy un espíritu libre  prisionero del destino,
el tormento y la melancolía alegran mi existir,
Enamorado del amor soy un errátil eterno,
Arraigado a perpetuidad en el lóbrego porvenir.

Vivo en la penumbra de mi yo, iluminando veredas foráneas,
inciertos son los senderos del destino que escudriño en el horizonte.
Voy dejando mis huellas en la inmensidad de un páramo lejano,
sonriendo ante el dolor, y sollozando de felicidad.

Vientos fríos me trajeron a la vida en un día de agua,
oscuros rayos de sol anunciaron mi llegada,
uno más en el orbe que a merced del destino está,
pregonaban en silencio las flores marchitas del manantial.

Hace más de tres décadas en un villorrio olvidado,
por azares de la providencia y designio de la naturaleza,
llegó a este mundo un espécimen singular y muy particular,
soñador como ninguno, buscando su ilusión inexistente  en la vida.

·                    Escribo para  que la muerte no tenga la última palabra.